~ Beware Of The Hot Chocolate ~

Romance, Sensualidad y Placer en un Solo Color Chocolate...~
 
ÍndiceHungry for YouFAQRegistrarseConectarse
Buscar
 
 

Resultados por:
 
Rechercher Búsqueda avanzada
Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Tasting More Candy ~~


Comparte | 
 

 En los besos de la Noche

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Feather Goblinfly
Admin
Admin
avatar

Femenino
Cantidad de envíos : 259
Edad : 24
Me encuentro en : Los brazos altaneros de mi sensual bucanero
Club : Espionaje al desnudo xD
Humor : Negro
Fecha de inscripción : 07/09/2008

MensajeTema: En los besos de la Noche   Lun Sep 08, 2008 1:49 am

Después de haber sido creado por una "amiga" mio, os traigo la historia que me "regalo" para que la terminara. Contiene muchos pleonismos pero estoy, o más bien sigo trabajando en ello. A diferencia de ella yo gozo más de la lectura que de la escritura, la encuentro problematica. Pero alas, mi curiosidad sobre proseguirla me mata, asi que aqui os dejo el prologo y capitulo uno.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Era dificil el no perderse en esos ojos color topacio...

Samantha D'Brooke llevaba una vida normal al igual que toda su familia. Se reunian a comer, festejaban los días especiales y Sam salía con su grupo de amigos. Claro que el odio que sus amigos y ella, sentían por los vampiros era normal, después de todo eran licantropos, no?. Pero entonces ¿porque se sentia cada vez más extraña cada que cruzaba miradas con el apuesto y frío Gareth Sinclair?. Su cuerpo se sentia extrañamente caliente y unos extraños deseos de tirarse sobre el para besarlo con fuerza no dejaban de acechar su mente. Más sin embargo ¿qué secretos guardaba ese solitario vampiro?

El era un bastardo en un mar de seres puros, ¿que destino elegira?

Gareth sabía que el habitar en el colegio Royal Oath era un peligro y una maldición, sin embargo sino acataba las ordenes de los superiores que querian mantenerlo "vigilado", su madre y padrastro sufrirían. Cosa que era lo que menos deseaba, ¿pero acaso podía confiar en la chica de ojos grises que siempre le miraba de lejos?

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Prologo


Los gritos y sonidos estrangulados que provenían del pasillo no hacían nada más que asustarlo, no importaba cuan metido se encontrara bajo las sabanas, los ruidos se oían cada vez más cerca. Sus cabellos oscuros cayeron sobre su mirada, protegiéndola y ocultándola de cualquier ser vivo o muerto. Sus pequeños y morenos labios temblaban sin reparos, las lágrimas resbalaban aunque intentara de detenerlas.

Sabía que cuando abriera sus ojos en la mañana, la mansión seguiría igual de tranquila como siempre. Era en la noche, cuando los sonidos terroríficos aparecían. Y como quisiera pedirle a Dios que tan solo fueran sonidos, más sin embargo eso se encontraba demasiado lejos para ser verdad.

Contuvo la respiración al sentir un peso en su cama, el frío invadía cada uno de los poros de su cuerpo. Unas manos heladas lo acariciaron por arriba de las sabanas, recorriéndolo de pies a cabeza, sin tomar descanso alguno, más que al momento de llegar a su cuello podía oír gemidos de excitación salir de aquella figura. Se sintió enfermo, profundamente enfermo, la figura se agacho más a él, podía sentir el cuerpo delgado de una mujer arriba suyo, su bien proporcionada figura pegarse a su pequeño y frágil cuerpo.

Alarmas sonaron en su cabeza, sabía que tenía que moverse en cualquier momento pero su cuerpo no le respondía, era como si estuviera bajo un letargo. Las sabanas comenzaron a deslizarse lejos de él, su cuerpo petrificado quedo expuesto ante los ojos verdes más bellos que haya visto nunca. La mujer no era alta, pero tenía el tamaño perfecto, su piel era blanca casi fantasmal pero con un toque de sensualidad, sus manos eran pequeñas pero suaves, sus piernas que se encontraban a ambos lados de su cuerpo, se encontraba de un tamaño perfecto para seducir. Lástima que su presa fuera un niño de seis años.

El niño alzo su mirada plateada confrontándola, sus lagrimas aun seguían marcadas en sus mejillas y sus labios igual de temblantes. Pero maldito seria si dejaba que esta mujer se diera cuenta de lo mucho que lo aterraba. Una mano nívea se poso sobre su mejilla, acariciándola hasta el contorno de su mejilla, podía sentir sus uñas enterrarse sobre su piel para luego ser aventado fuera de la cama por una brutal bofetada.

La sangre ahora escurría a chorros del lado izquierdo de su rostro, el aire atorado en sus pulmones, haciéndole imposible el respirar frecuentemente, en si apenas podía tomar aire. Incluso antes de que pudiera reaccionar fue tomado de la camisa y golpeado contra la pared, su pequeño cuerpo se encontraba entumido del dolor, difícilmente podía sentir sus dedos moverse. Mucho menos el hecho de que la mujer ahora se encontraba inclinada sobre su cuello, rasguñándolo hasta hacerle una abertura lo suficientemente grande como para que dos dedos cupieran.

Una cruel sonrisa adorno su bello rostro, sus ojos verdes brillantes de deseo, el mismo deseo que se oía en su voz – Mmmm…pero que pequeña y deliciosa sorpresa me he encontrado esta vez. Debo decirte querido, que tu sangre tiene un olor que hace mucho no olfateaba por estos alrededores, y qué decir de tu piel, se ve tan tierna, muy apetitosa, casi siento lastima de haberla magullado – sus labios se posicionaron sobre su boca, lastimándola con un brusco beso, que trataba de bruscos mordiscos en su pequeña cavidad. Las lagrimas llenaron su rostro de nuevo, bañando tanto sus pijamas como la ropa negra de la mujer – tsk…tsk…estas manchando mi vestido favorito. Ahora tendré que darte una muy buena elección, de que necesitas respetarme – su lastimado cuerpo fue aventado de nuevo, esta vez hacia su propia cama, donde después de aterrizar se vio sujetado de pies y manos, por lo quizás era una fuerza mágica invisible.

La mujer se acerco a paso lento, quitándose con lentitud su largo vestido negro, sus delicadas manos jugaban con el escote de este, como si pensara que estaba torturando a un hombre que moría por poseerla. El terror lo golpeo ahora más fuerte, sus débiles brazos intentaron liberarse de sus agresores, que no eran más que la más fina y poderosa magia. Sus ojos plateados se dirigieron una vez más hacia la mujer, que ahora se encontraba delante suyo haciendo un tierno mohín con sus labios, pero fue la furia silenciosa en sus ojos lo que lo dejo sin aliento.

- Pensé que quizás el ver mi espectáculo te tranquilizaría, pero creo que pensé demasiado en un niño. Si tan siquiera hubiera mantenido tu mirada en mi, hubiera recapacitado en quizás tomar tu mente y buscar algo que te diera placer, pero como ahora estoy furiosa, lo tomare todo a la fuerza – una vez más sus manos se posicionaron sobre su cuello, enterrando sus dedos en la abertura que había ocasionado.

- ¡¡¡Ahhh!!! Por favor, deje de lastimarme…He habitado esta mansión desde hace cinco meses y jamás había visto a cualquier otro habitante merodearla – su voz salió rasposa, pero suave. Sus ojos grises la miraban impávidos esperando alguno otro movimiento de su parte, como si tuvieran un secreto que ella desconocía. La mujer profirió un agudo gruñido y enterró más profundo sus dedos sobre aquella frágil carne, más en esta ocasión el niño no hizo ningún signo ni sonido de dolor. Se mantuvo sereno mirándola fijamente – Si yo fuera usted, ya me habría detenido desde hace mucho tiempo. ¿No ha oído el dicho de que las caras inocentes siempre son las más peligrosas? – antes de que ella pudiera decir algo fue tomada sorpresivamente de la garganta, era un apretón demasiado fuerte.

Sus ojos esmeraldas miraron espantados al niño, los antes ojos plateados ahora eran de un color topacio que parecían derretirse con el fuego de su mirada, la mujer tembló y dejo salir un gemido de placer. Algo en el aura de aquel niño la estaba volviendo sensible y caliente con su simple toque. Su cuerpo no dejo de temblar mientras los labios del pequeño recorrían su cuello. Tampoco dejo de gemir cuando sintió una mano callosa acariciar sus piernas sobre la abertura del vestido.

- Mmmm, decidme cariño, ¿siempre dejas que algún desconocido te toque tan íntimamente? – su voz sonó demasiado madura, incluso provocativa. Los ojos esmeraldas de la vampiresa se abrieron lentamente, sus mejillas sonrosadas y sus labios entreabiertos. El hombre que antes había sido niño, ahora era un alto níveo, de poderosos hombros y sonrisa seductora. Sus labios trazaron una camino desde sus pechos hacia su abdomen, su espalda se arqueaba gustosa de recibir semejante trato – contéstame mi pregunta y te daré lo que deseas – gustosa intento responderle, pero su voz no salía de su boca. Tan solo era gemidos o suspiros, su atracción por él era tal, que le era imposible controlarse.

Molesta intento empujarlo lejos de si, desesperada por mantener su control sobre ella misma. Pero el igual de insistente que ella, la apretó aun más a su cuerpo. Su mente entumecida por la distracción, casi no pudo sentir el momento en el que él la despojo de su vestido, dejándola vulnerable para cometer sus fechorías. Una vocecita en su mente le susurro que también ella había tenido la culpa, pero reacia a ser la equivocada, empujo a hombre con más fuerza, logrando crear el espacio necesario para pensar.

- Lamento decirle, mi caballero, que no pienso entablar conversación alguna como un granuja como usted – se sentía engañada y avergonzada por razones que solo ella conocía – y ahora que su pequeña broma de jugar a ser un niño pequeño se ha terminado. Créame que me haría un favor si me dejara regresar a mi hogar – una sonrisa divertida se formo en el bello rostro del extraño.

- Oh, pero si no acabo de decirle que este lugar me pertenece desde hace cinco meses. Usted señorita a pisado mi territorio y por lo que visto, esta es su primera vez en la temporada de buscar pareja ¿no? – el rubor tiño las mejillas de la mujer. Ella intento levantar la barbilla y mirarlo valientemente, pero las palabras sedosas de aquel hombre la estaban sacando se sus casillas y poco sentido común que le quedaba – Mi nombre es Aidan Sinclair, ma chérie, quizás puedas deleitarme con el tuyo – su boca se curvo en una sonrisa engreída, como si el supiera que ella le encontraba irresistible.

Una sonrisa fría se cruzo por el rostro de la mujer, el enfado era más que la atracción y se lo demostraría a ese extraño – Mi nombre es Gabriella Blake, y debo comentar mi querido granuja, que no me atrae en lo más mínimo su forma de hablar y mirarme, así que ya puede abstenerse de hacerlo – dispuesta a marcharse, Gabriella se dio la media vuelta, su cuerpo temblaba y las lagrimas pugnaban por salir. El dolor que proporcionaba el no estar cerca de su alma gemela, lo traía como loca.

- ¿Te duele mucho?, Gaby – un suspiro escapo de sus labios al sentir el contacto de la caliente piel de él, girándose con lo que se suponía ser enojo, sintió el cómo su respiración se quedaba encerrada en su garganta. Los ojos de él, era simplemente hermosos – debes saber lo que te trajo aquí ¿no? Debes sentir esta atracción que yo siento. Déjate llevar, Gaby, prometo no aparecerme de nuevo en tu vida. Tan solo será una noche – sus ojos se cerraron al sentir los labios de el posicionarse sobre los suyos. Su corazón dolía y las lágrimas ahora resbalaban por su rostro.

Entregarse a este extraño seria un precioso error que en unos cuantos años pagaría. Pero todo su ser, su alma anhelaba por él, por sus besos y caricias. El recuerdo de que no llevaba prenda alguna, la recorrió cuando sintió las manos del acariciarles sus pechos expuestos. Sus piernas se encontraban rodeando su cintura, mientras la más recóndita parte de su cuerpo sentía la dureza del cuerpo de él. Unos agudos colmillos se enterraron en su piel haciéndola sentir más placer de lo normal. El no era un vampiro, eso a leguas se notaba.
Pero igual, si algo sucedía esa noche, no habría marchar atrás ni reproches, Aidan seria suyo y ella seria suya. Su amor recién descubierto no cambiaria con los años. Jamás dejaría de amar a su alma gemela.

Jamás.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Ambas trabajamos en esto codo a codo, en el siguiente capitulo ya puedo decir que ejerci más creditos en el que en este. Luego subo el post, disfrutadlo

_________________

Aun si este rezo se ve opacado por una corriente de arena. Este castillo llegara a ti....Dareka o negai ga
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
 
En los besos de la Noche
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» ¡ÁMAME ESTA NOCHE!
» Noche de febrero
» antofagasta de noche
» BELDAD EN LA NOCHE DE ÉBANO
» amor de sábado por la noche

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
~ Beware Of The Hot Chocolate ~ :: Romantic Fiction-
Cambiar a: